Por Lupe Cajías

La derrota del Movimiento al Socialismo, como parte del abanico llamado Socialismo Siglo XXI, no radica en la maldad del imperio yanqui, mucho menos en la habilidad de la opaca oposición; ni siquiera en los titulares de los medios de comunicación calificados por el presidente Evo Morales como su peor enemigo.

El fracaso del partido que se presentó como una opción de cambio, a 500 años de opresión colonial; a 200 años de discriminación republicana y a 20 años de neo liberalismo entreguista, está en su propia impostura. Como el fariseo bíblico, alimentó su discurso con falsos testimonios repetidos para una audiencia manipulable, pero ampliamente rechazados por las capas medias ilustradas.

Dos casos sirvieron para visibilizar el manejo falsario de los hechos y de sus protagonistas. En plena crisis de 2008, la emboscada en el Porvenir, Pando y el ajusticiamiento de un grupo de sicarios amigos/enemigos en el Hotel Las Américas de Santa Cruz evidenció que el régimen estaba dispuesto a ganar la partida a cualquier costo, aun sacrificando inocentes o partiendo la vida de personajes como Gary Prado.

La desilusión más fuerte, sobre todo entre los jóvenes y los ecologistas -supuestas columnas del “cambio”-, fue la represión en Chaparina contra los indígenas más indefensos y pacíficos del país. Sólo la solidaridad ciudadana abortó un operativo que empezó golpeando a ancianos, separando a madres de sus hijitos, pateando a muchachas. El Tipnis está en el recuerdo y seguirá como la gran mancha roja, así Sacha Llorenti tenga un asiento en las reuniones de la ONU. Impunidad, pero no olvido, ni perdón.

El régimen del MAS fabricó otra marcha y trató de fomentar el mismo entusiasmo entre los paceños para que reciban a sus agentes como a los marchistas del bosque. Claro que no lo logró, pero se sirvió de esa impostura para vengarse de los aborígenes.

El asombro mayor fue la historia de un hijo del propio primer mandatario con una señorita que ejerció falsa pero astutamente de primera dama durante años. Se intentó crear una espesa cortina de humo culpando a los mensajeros de la noticia, en vez de revisar el libreto de Marianela Paco, de Juan Ramón Quintana, de Álvaro García Linera y del propio Evo Morales. ¡Qué bochorno!

En estos meses contemplamos día a día el invento de un derecho humano para ser reelegido infinitamente, después de que el MAS anunció tener al menos ocho fórmulas para lograr poner en la papeleta electoral a quienes habían sido derrotados en un referéndum nacional. ¿Quién cree en el argumento jurídico que presenta? ¿Quién confía en el Poder Judicial, en el Tribunal Electoral? Seguir el camino de Daniel Ortega o de Nicolás Maduro no sirve para lograr el respeto interno y de la comunidad internacional.

El MAS acaba de inaugurar un sistema de salud que describe como universal, ¿será? El portero que gana legalmente Bs.2.500 aporta un porcentaje a su seguro, en cambio el cocalero que gana sin registro oficial no aporta nada. ¡Felices los contrabandistas y los ilegales llenos de billetitos verdes! Otros les pagarán lo que ellos disfrutarán gratis. ¡Vaya beneficio! ¿O ahora el ministro se operará en Bolivia?