Los presidentes regionales del Consejo Mundial de Iglesias (CMI) han enviado un especial saludo a las iglesias de todo el mundo con ocasión de la celebración de Pentecostés.

“Profetizar es decir la verdad”, afirma el mensaje. “Ningún rango o clase, ninguna raza o club, ningún género, ni siquiera una religión, tiene el monopolio de la verdad”.

Incluso un humilde pescador puede alzarse para decir la verdad, se observa en el mensaje. “Y ninguna falsedad o mentira puede resistir ante el contundente testimonio del amor de Dios que se nos revela en Jesús, un amor que todo lo abarca, que sana y, sin duda, transforma”.

“En los tiempos que corren, necesitamos un testimonio profético de la verdad como aquel; en nuestras sociedades y políticas, en nosotros mismos y en nuestras iglesias”, prosigue el mensaje.

No hay garantías de objetividad en la ciencia, en la política o en el periodismo. “Siempre debemos buscar la verdad en un mar de probabilidades e incertidumbres contrapuestas, e incluso haciendo frente al autoengaño”, dicen los presidentes en su mensaje. “Sin embargo, las verdades más profundas de nuestras vidas, la bondad del ser, la dignidad de todas las personas, la integridad de la Creación, la necesidad de justicia y paz, superan todas las pruebas, no solo por la integridad de la búsqueda, sino también por la autenticidad de sus defensores y, en definitiva, por los criterios del amor”.

En Pentecostés, somos testigos del nacimiento de la iglesia en medio de un mundo de muchos idiomas y culturas, continúa el mensaje, afirmando que “la verdad de Dios, enardecida por la acción del Espíritu, crea una comunidad amorosa de verdad para contrarrestar los engaños egoístas de los poderosos”. En cambio, “ninguna afirmación religiosa que incite al extremismo o al terror puede ser verdad”.

La visión de Dios de la justicia y la paz es la alternativa no violenta al imperio, concluye el mensaje. “Su familia acepta a todos y celebra las diferencias a la vez que las trasciende, censura las falsedades egoístas, se avergüenza de la demagogia y hace frente a la opresión. Sana los traumas y se acerca a los extraños y a los marginados”.

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